Comer frutas y verduras a diario estimula la felicidad

La Opinión de los expertos

Las verduras de hoja verde ayudan a mejorar la salud del cerebro

La alimentación es fundamental para el cuidado y desarrollo del cerebro, así lo han demostrado numerosos estudios realizados en los últimos años. El último de ellos, liderado por científicos de la Universidad de Illinois, en EEUU, ha descubierto que la luteína – un pigmento presente en plantas, algas o la yema del huevo – está vinculada a la “inteligencia cristalizada” de las personas mayores.

La luteína es uno de los pigmentos vegetales que adquirimos a través de la alimentación. Lo encontramos en verduras de hoja verde, verduras crucíferas (col, coles de Bruselas, col rizada, lombarda, col china, brócoli, coliflor, repollo, rábanos) o yemas de huevo.

El estudio contó con la participación de 122 adultos sanos de entre 65 y 75 años que resolvieron problemas y contestaron preguntas en una prueba estándar de inteligencia cristalizada. Como inteligencia cristalizada se entiende  el nivel de aprendizaje y conocimientos adquiridos por un individuo a lo largo de su vida, y su capacidad de utilizar estas habilidades. Se evalúa a partir de tests de capacidades verbales y conocimientos.

http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fnagi.2016.00297/full

El contenido de vitaminas en verduras congeladas, es comparable y ocasionalmente superior al de las frescas

El Departamento de Ciencia y tecnología de los Alimentos de la Universidad de California, publicó un estudio – a principios de 2015 – en el que se analizaba la retención de vitaminas en ocho frutas y hortalizas; todo ello para conocer las diferencias entre el producto fresco y congelado.

La investigación se centró en el análisis de cuatro vitaminas (ácido ascórbico, riboflavina, α-tocoferol y β-caroteno) en maíz, zanahorias, brócoli, espinaca, guisantes, judías verdes, fresas y arándanos.

De cada producto se estudiaron muestras en fresco tomadas el mismo día de la recolección y con tres y 10 días de conservación en nevera. Igualmente se evaluaron las propiedades de cada alimento habiendo sido congelado el mismo día de recolección, a los 10 y a los 90 días.

Los resultados mostraron que el contenido de vitaminas en los alimentos congelados era el mismo que en los frescos, incluso en algunas ocasiones se observó que se conservaban bastante mejor cuanto más tiempo había transcurrido desde la congelación.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25526594

Siete de cada diez niños comen frente a una pantalla

Según el último estudio de CinfaSalud, avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), siete de cada diez niños españoles comen frente a una pantalla, un ordenador o una tablet. Hábitos que fomentan el sobrepeso y la obesidad. Datos que ponen de manifiesto que los padres y madres españoles no están concienciados de la necesidad de que sus hijos mejoren sus hábitos nutricionales, cada vez más alejados de la dieta mediterránea.

Para alcanzar estos datos, los expertos han realizado un cuestionario on line sobre una muestra representativa de 3.000 mujeres y hombres de todas las comunidades autónomas con hijos e hijas de entre 6 y 12 años.

Uno de los datos más relevantes del estudio es que, ocho de cada diez niños y niñas españoles (82,8%) no desayunan correctamente.

Fomentar la comunicación, las comidas en familia, la elección de alimentos adecuados, la práctica de ejercicio, pasar más tiempo al aire libre…son experiencias clave para prevenir la obesidad infantil.

Por último, y para despertar el interés por las verduras entre los más pequeños, desde ASEVEC recordamos que la presentación de la comida es fundamental para conquistar a los más pequeños, y por ello, se ha de intentar ser imaginativos y buscar la manera de hacer lo más atractivos posibles los platos con verduras. También es bueno que los niños y adolescentes las conozcan y se familiaricen con ellas, acompañando a la hora de hacer la compra o ayudando en su preparación en la cocina.

El consumo de frutas y verduras podría ralentizar la progresión de la ELA

Un equipo de Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Mailman de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) han revelado que el consumo de alimentos como frutas y verduras, ricos en antioxidantes y carotenoides, pueden asociarse a una mejor funcionalidad de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ralentizando la progresión de la enfermedad.

Así se desprende de los resultados de un estudio publicado en la revista JAMA Neurology que es de los primeros que analiza el impacto de la dieta en la evolución de esta enfermedad neurodegenerativa y demuestra que hay determinados nutrientes beneficiosos contra esta enfermedad.

En este trabajo, los autores analizaron los hábitos nutricionales de 302 pacientes que llevaban al menos 18 meses con la enfermedad diagnosticada, para ver qué influencia podía tener en la gravedad de la enfermedad.

De este modo, ha explicado Jeri Nieves, autor del estudio, han visto que “la nutrición juega un papel clave tanto en el origen de la enfermedad como en su evolución, de ahí la necesidad de que “los pacientes coman alimentos ricos en antioxidantes y carótenos, así como fibra, pescado o aves de corral”.

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Hoy hablamos con: María Elisa Calle - Coordinadora del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón

Con motivo del Día Mundial del Corazón, hay que recordar la importancia de incorporar verduras congeladas a la dieta diaria con el objetivo de mejorar la salud del principal órgano del cuerpo, el corazón. María Elisa Calle nos ofrece su visión al respecto.

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Comer frutas y verduras a diario estimula la felicidad

Un grupo de investigadores australianos e ingleses de las Universidades de Queensland y Warwick, ha publicado recientemente un estudio titulado “Evolución de bienestar y felicidad tras aumentar el consumo de frutas y hortalizas” que señala que consumir más frutas y verduras puede aumentar sustancialmente los niveles de felicidad de las personas. Un sentimiento en el que participan variantes de los genes SLC6A4 y MAOA (conocido como el “gen de la felicidad femenino”), así como factores externos y ambientales.

En el estudio se analizaron los hábitos alimentarios de 12.385 australianos seleccionados al azar durante los años 2007, 2009 y 2013. Para ello, se ajustaron diferentes variables que determinaba cómo el consumo de frutas y verduras impactaba positivamente en el bienestar y felicidad de estas personas.

Según recoge el estudio, de las encuestas analizadas se comprobó que el 85% de las personas consumía menos de tres porciones de fruta por día y el 60% menos de tres porciones de vegetales al día. Una pequeña cantidad de personas consumía más de 5 porciones de fruta (1.83%) o verduras (7.75%) cada día.

No se ha demostrado qué componentes de estos alimentos son los que generan estos beneficios psicológicos. Algunos científicos afirman que, sustancias químicas como carotenoides, pigmentos presentes en frutas, verduras, algas, algunos animales, bacterias y hongos pueden ser los causantes de un aumento de la felicidad.

Una de las conclusiones del estudio es que la motivación para comer alimentos saludables se debilita por el hecho de que los beneficios para la salud física son difíciles de evidenciar y son de efecto tardío, pero el bienestar psicológico de un mayor consumo de frutas y verduras es casi inmediato.

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Hoy hablamos con: María Puy Portillo - Vicepresidenta primera de la Sociedad Española de Nutrición

Llega el buen tiempo y quien más quien menos, todos queremos mejorar nuestro aspecto de cara a las vacaciones, a la playa, a la piscina… María Puy nos ofrece su visión al respecto.

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Algunos consejos para vencer la astenia primaveral

Falta de energía, cansancio, somnolencia… Son algunos de los síntomas que aparecen con la llegada de la primavera, favoreciendo la aparición de la conocida como astenia primaveral.

Aunque los síntomas de la astenia suelen ser de carácter leve pueden llegar a debilitar el sistema inmunitario, por ese motivo es fundamental cuidar la alimentación para afrontar esta época con fuerza.

La vocal de alimentación del Colegio de Farmacéuticos de Valencia (MICOF), Lourdes Serrano, advierte de que “no debemos alarmarnos si durante los primeros días nos sentimos un poco más decaídos o con falta de energía”, es una sensación relacionada con el cambio de temperatura y el aumento de las horas de luz.

El colegio farmacéutico, al igual que ASEVEC, recomiendan aumentar el consumo de verduras y frutas, ya que aportan vitaminas, minerales y los antioxidantes necesarios.  Además, la ingesta de verduras ayuda al cuerpo a detoxificar mejor, reducir la sensación de pesadez, aportando frescura, hidratación y sensación de ligereza.

Otras de las recomendaciones de los farmacéuticos para este periodo del año son “limitar el consumo de sustancias estimulantes como el café, el tabaco o el alcohol, que podrían ocasionar que lleguemos al final del día con un alto nivel de excitación que no nos permita descansar” afirma Serrano. Además, hay que evitar los azúcares, las grasas saturadas o la bollería.

Por otra parte, según el MICOF, es fundamental respetar todas las comidas; y recomienda una  serie de pautas para lograr una buena dieta:

  • A la hora del almuerzo o de la merienda, una pieza de fruta, yogur con frutos secos, una tostada con aceite de oliva o una infusión.
  • La comida y la cena deberían constar de verduras y hortalizas en forma de ensalada, cocidas al horno, cremas frías acompañarlas con carne o pescados magros, con poca grasa.

Por último, no debemos olvidar que, todo ello debe ir siempre acompañado de la ingesta de mucha agua, descansar al menos 8 horas diarias y realizar ejercicio físico moderado al aire libre.

El código secreto que se esconde en los colores de las verduras

¿Nunca se ha preguntado por qué los tomates son rojos y el brócoli verde? O qué beneficios para la salud tienen los distintos colores. Un equipo de investigadores de la División de Nutrición Humana de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) sí que hizo.

Por conocer estas cuestiones realizaron un estudio sobre el color de las frutas y verduras y los beneficios que tienen cada uno de ellos para la salud.

Las verdes: Deben su color a la presencia de clorofila, aportan pocas calorías y tienen un gran valor alimentario por su riqueza en vitaminas, minerales como el magnesio y fibra. Entre las verduras de este color, se encuentran: el brócoli, las acelgas, la lechuga, las espinacas, las coles de bruselas, el apio, la rúcula, los guisantes o las judías.

De color rojo: Ricos en antocianinas y licopeno, compuestos antioxidantes que ayudan a reducir el riesgo de padecer enfermedades de corazón, problemas de memoria o incluso cáncer. Además, contienen minerales como potasio y selenio, que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y la memoria y aportan vitaminas A, B9 y C. Vegetales como el pimiento rojo o el tomate, los rabanitos o la remolacha.

Morado: Protegen de la oxidación a vitaminas, enzimas y hormonas, mantienen el equilibrio de la presión arterial, favorecen la acción de enzimas reparadoras, estimulan la producción de glóbulos blancos, bloquean la formación de carcinógenos. La cebolla morada, las berenjenas, la remolacha y hasta la col morada son algunos de esos vegetales.

Naranjas y amarillas: muy ricos en Vitamina A y Vitamina B que mejoran la función del sistema inmunológico. La zanahoria, calabaza, el pimiento amarillo, el maíz, la flor de calabaza… son alguno de los vegetales que encontramos en esos colores.

Vegetales blancos como la cebolla, el ajo, los espárragos, el puerro, las endivias, la coliflor, la patata, el repollo o los nabos, tienen un alto contenido de potasio, magnesio y aportan una gran cantidad de fibra y alicina, un excelente antioxidante.

El consumo de frutas y verduras puede reducir la depresión

Un equipo de investigadores de The Medical College of Qingdao University (China) han realizado el primer meta – análisis que demuestra que, cuanto mayor es el consumo de verduras, menor es el riesgo de padecer depresión, y aumenta el incremento en la sensación de felicidad.

El equipo de científicos que ha desarrollado este trabajo ha observado que existen compuestos como el magnesio que inducen una disminución de la concentración en plasma de biomarcadores inflamatorios (proteína C reactiva). Esta reducción traería consigo la disminución de la presencia de enfermedades neurológicas como la depresión, ya que se ha determinado que la depresión está relacionada con procesos de inflamación crónica.

Otros micronutrientes como la vitamina B12 afecta a procesos bioquímicos del sistema nervioso central y su deficiencia pueden conducir a la depresión. Por otro lado, la deficiencia de Zinc induce síntomas neurológicos y somáticos, así como, síntomas psicopatológicos que están conectados con el trastorno depresivo.

Estos compuestos neurológicamente beneficiosos se encuentran en alimentos como son las frutas y las verduras. De ahí su relación y el beneficio que aporta su consumo en nuestra salud mental. Micronutrientes que, de una forma barata y cotidiana, se pueden utilizar para tratar la depresión o aumentar la eficacia del tratamiento existente, dependiendo del grado de depresión.

Lo que está claro es que cada vez son más los estudios que ponen de manifiesto los efectos positivos del consumo de frutas y verduras, no sólo para el desarrollo físico, sino también para el bienestar mental.

El proceso de congelación evita la pérdida de nutrientes

La verdura congelada se recolecta y trata de forma muy rápida, de manera que no da tiempo a que pierda ninguna propiedad. Nutricionalmente es igual de aceptable que la fresca y el proceso de congelación no destruye los nutrientes, sino todo lo contrario.

Entre los  estudios que corroboran esta afirmación, está  por ejemplo el elaborado por la Universidad de California-Davis hace menos de un año.

La Fundación de Alimentos Congelados y la Universidad de California-Davis dio a conocer un estudio que muestra que el contenido de nutrientes de ciertas frutas y verduras se conserva mejor en el congelador que en el refrigerador.

Los investigadores evaluaron el contenido en nutrientes de zanahorias, brócoli, judías verdes, guisantes y espinacas; cada producto fue analizado tanto fresco (el mismo día de la recolección y con tres y diez días de conservación en nevera) como congelado (el día de recolección, a los 10 y a los 90 días). Los resultados revelaron que la presencia de vitaminas A, B2, C y E era igual en los alimentos congelados que en los frescos, y que incluso se conservaba bastante mejor pasado el tiempo. En cuanto a la fibra y los minerales (calcio, magnesio, zinc, cobre y hierro), los congelados mantenían peor estos nutrientes, pero con muy poca diferencia.

La frescura y  la calidad en el momento de la congelación afecta a la condición de los alimentos congelados. Si se congela en su mejor momento de calidad, los alimentos descongelados conservan mejor sabor que los alimentos congelados cerca del final de su vida útil. Así si se congelan las verduras en el momento de su recolección, estas conservarán todas sus propiedades nutricionales en vitaminas, color, sabor y textura.

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